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Mostrando las entradas etiquetadas como amanecer

Un leño solo no arde

O padecía de insomnio o estaba mal del estómago; o quién sabe qué le pasaba. Lo cierto es que el pobre gallo estuvo canta y canta y nunca que amanecía; a lo mejor se adelantó en su anuncio del según él, ya próximo amanecer, o quizá soñaba en voz alta, aunque pudo haber sucedido también que la madrugada no le quiso hacer caso porque solo un quiquiriquí oía y no el coro acostumbrado de quiquiriquiíes que por lo regular anuncia la próxima llegada de un nuevo día. Total que se dejó de oír su canto y el día no apareció, volviendo a reinar el silencio, ni siquiera interrumpido por el soñoliento gorgoritazo de algún policía de ronda, que a lo mejor, cabeceaba su sueño en el escondite que le proporcionaba el zaguán de alguna casa comercial o de algún edificio público. Cuando el viejo reloj de la antañona torre de la Gobernación Departamental dejó escuchar el melancólico "glaun" del primer cuarto de hora de las cuatro o cinco de la mañana y el motor y las bocinas de unos cuant...

¿Sabe usted quién es?

                                                           Como un inapreciable regalo de Dios, casi a diario contamos con la grata presencia de un distinguido visitante que rigurosamente vestido de negro, de un negro azulado y brillante, anuncia su llegada con la potente y sonora voz que dulce y melodiosa, brota de su garganta. Su gallarda figura, con intervalos más o menos prolongados de ausencia, se yergue majestuosa a travpes de una ventana, de la que ha hecho su estudio favorito para ensayar sus variadas melodías. Ahí permanece por largos ratos, picoteando los cristales y pavoneándose orgullosamente, engrifa su plumaje oscuro y deja escuchar su canto. Su presencia, ya familiar, nos llena el corazón de alegría porque deleita con su voz limpia, clara y potente, la cotidianeidad de nuestra existencia, porque invade con...