Decidí hacer un viaje repentino que por cierto de imprevisto
no tenía nada ya que había sido planificado años antes, me atrevería a decir
siglos antes ¡que mentira! Dirás pero para mí un siglo se remite a un conjunto
de 104 semanas y digo conjunto porque están dentro de un calendario dividido en
dos, el caso es que mi viaje se suponía rápido pero ha hecho escala en tu
corazón he encontrado migajas de amor y un vaso de agua que por cierto por el
hambre y sed que tenía ya no existen, ambas cosas me han alimentado estos meses
si te sirve de consuelo me he llevado muchos recuerdos, no tantos como
quisiera, estuve tan poco tiempo, sabía
que era escala pero me enamore tanto que por mi ahí pude haber concluido mi
viaje, suerte la mía que algunos recuerdos trajeron a mi mente mis cosas
favoritas el café mañanero, tu sonrisa tan radiante, tus ojos que anuncian
esperanza y en fin! Miles de recuerdos más, ya estoy llegando a mi destino, y mis
pies tocan la arena, y mi cuerpo bronceado me ha recordado que he estado
durmiendo quizás sea ese sol que provoco la escala en tu corazón, pero tu no le
hagas caso él miente, realmente tuve una escala en tu corazón pero desperté en
un mes cualquiera en una playa que admite un sueño en el que estaba viajando, y
aunque no sea real y tu tampoco lo cierto es que hice escala en tu corazón.
Libros, vuelos y silencios Los libros como todos saben, son seres incomprendidos, los pueblos indios también somos incomprendidos pero no acaban ahí las similitudes. Los libros también son perseguidos y tienen sus propias cárceles, con crueles celdas disfrazadas de estantes, y sus expedientes penales se pueden leer en los ficheros, ordenados absurdamente por abecedario, ignorando así que los libros se clasifican por sus vuelos. Los hay de vuelos tímidos y tartamudos, que más que volar, apenas dan brinquitos. Los hay de vuelos floridos que trazan alegres dibujos cuando sus hojas alas despliegan. Los hay diletantes y dispersos, que además de andarse por las ramas, van de uno a otro árbol sin decidirse o comprometerse con nada, con nadie. Los hay de vuelos impotentes cuyo peso les impide siquiera moverse, ya no digamos intentar el vuelo. Los hay de volátil vuelo, apenas un vertiginoso aleteo, y se desvanecen. Los hay de vuelos largos y decididos, que desde un principio sa...

Comentarios
Publicar un comentario