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Mostrando entradas de octubre, 2018

Ella

ELLA Desperté a mitad de la noche, me despertó el sonido de la puerta de mi casa. ―Toc, toc.― La noche estaba fría y lluviosa, los truenos de la tormenta se escuchaban cerca, y los relámpagos interrumpían por instantes la oscuridad de mi habitación. Pero ¿quién más podría ser?, debía ser ella, una vez más. ―Toc, toc―. Sonó otra vez, y el temor se empezó a apoderar de mí, tan solo esperaba que se fuera. ―Toc, toc―. Sonó nuevamente, pero esta vez lo acompañó diciendo mi nombre, y diciendo luego con esa dulce voz: ―Ábreme, te necesito―. Yo estaba aterrado, mientras escuchaba que empezaba a llorar en mi puerta, pero yo no podía irle a abrir más, estaba muy débil, ya no tenía energías, temía morir. ―Toc, toc―. Sonó nuevamente, y yo, acostado en mi cama, temblaba mientras abrazaba mis rodillas, al tiempo que mis lágrimas caían y susurraba suavemente ―Vete, por favor vete―. De pronto se escuchó un fuerte trueno, y el relámpago iluminó mi ventana, y la vi a ella observándome desde ahí,

Díganle

Díganle que de tiempo carezco Que mi agenda se llena apenas amanezco Que ocupo mi mañana de seis a nueve En aquello que a mi vida mueve Gente interesante y menos personas distantes Que de nueve a una busco de todas las razones alguna Que el pasado pronto me haga olvidar y me permita al compás de la música bailar Que de una a tres pido ser no molestada para evitar el estrés Pues sin duda a solas prefiero leer ya que nadie me dice que debo o no hacer Que de tres a cuatro reflexiono sobre mi vida en un lindo cuarto Que me hace recordar mi infancia en el día e incluso llorar con melancolía Que de cuatro a siete creo mi propio falsete y busco una excusa para empezar a escribir Pues hay cosas aquí muy ahogadas que necesitan ser expresadas Que de siete a diez en el pasto reposan mis pies Pues las estrellas disfruto acostada Y de ellas ansío estar enamorada Que de once a dos pienso: lo mejor es estar separados Porque una herida empezó a formar Desde que todo empezó a ser ante

Se Forja El Comandante (Corazón Negro)

SE FORJA EL COMANDANTE Tirado sobre el suelo, boca arriba, le cuesta respirar, ahogándose con su propia sangre. La mano izquierda rasga la tierra, no tanto como ha sido rasgado su corazón, cristales rotos incrustados en su mano derecha le cortan, no tanto como los que cortan y atormentan su mente. Heridas, golpes y desgarros, la arena del reloj se acaba, el caballero bueno, leal, honorable, diáfano, acendrado, el caballero de la luz, del brillo y la blancura, siente como de a poco le abandona la vida. La última batalla la sabía perdida, pero avanzó hacia ella blandiendo su espada en alto, nunca se rindió, siempre luchó hasta su último aliento, marchó adelante a la última “justa”, que de justa poco tenía, un combate uno a uno, que en realidad era una emboscada, pero él lo sabía, e igual marchó hacia ella por su honor y dignidad. El suelo es árido, duro y tostado, el sol abrasador, e imágenes pasan por su mente recordándole como terminó ahí. Como todo cruzado lleva la cruz de