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Mostrando las entradas etiquetadas como Liderazgo

Princesa Pingyang

  Anterior - Top - Siguiente 07. Princesa Pingyang (China 598-623. Política y Guerra) EXORDIO: Honor y gloria a la Princesa Pingyang, pues a ti debe toda su gloria la dinastía Tang. Salve gran guerrera, de China heroína, de la dinastía Sui la ruina, ganadora de mil batallas, en trono de honor te hallas. Princesa Mariscal valiente, con tu espada caminas siempre al frente, no hubo jamás en toda Asia guerrera más poderosa que tú, y por eso es que estos versos se escriben en tu loor, por ser mujer noble y fuerte que lucha con honor. "El Ejército de la Dama" se yergue poderoso y arrogante por encima incluso del Ejército de Terracota, pues este es dirigido por quien menos se esperaba, una mujer noble pero valiente, Pingyang, la Princesa, que como el Río Amarillo hizo fluir a sus guerreros sin detenerse hasta alcanzar el triunfo. A distancia de siglos de tu victoria, tu ejército y tu obra aún cuenta la historia de la mujer que a China llenó de gloria. BIOGRAFÍA: La princesa Pingya...

Cleopatra

  Siguiente artículo 01. Cleopatra (Egipto 69 a. C.-30 a. C. Destacada en Belleza, Arte, Literatura, Religión, Filosofía, Ciencia, Cultura, Política, y Guerra) EXORDIO: ¡Oh bella soberana!, la más hermosa entre las hermosas, la más poderosa entre las poderosas, la más culta, la más valiente, la más diplomática, la más intelectual. Más que una mujer eres una Diosa que cautiva a reyes como a esclavos, te rinden culto las princesas como las plebeyas, las doncellas como las meretrices, los caballeros como los bandidos, nadie puede dejar de adorarte si con tu majestuosidad te haces presente, y ni siquiera si en la lejanía de la geografía o de la historia estás ausente, pues no hay desierto ni océano donde no llegue a pronunciarse tu nombre: Cleopatra, la Grande, la Magnífica, la Diosa. Grecia y Egipto te reclaman como suya, y Roma reclama ser dueña de tu amor, oh, qué equivocados están, pues son Egipto y Grecia los que son tuyos, y aunque no conquistaste Roma sí te quedaste con su coraz...