Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2018

Perdida en el Bosque (Primera Parte)

Perdida en el Bosque (1/3) Desperté sola y perdida en el bosque. No recordaba lo que había pasado anoche, habían manchas de sangre ahí donde yo estaba, y estaba desnuda. Tenía miedo y empecé a caminar por el bosque, pero no sabía a dónde ir, estaba completamente perdida y tenía mucho miedo. Caminé durante horas y horas, pero no llegaba a ningún sitio, y mis pies me dolían mucho porque iba descalza, y no estaba acostumbrada a caminar en la tierra y las piedras. Se me hicieron algunas yagas en los pies. Ya habían pasado muchas horas, y el sol ya estaba por irse, yo estaba muy asustada, me senté en el tronco de un árbol y me puse a llorar. Yo lloraba y lloraba, cuando en eso escuché unas pisadas, y de pronto una voz que dijo: ―¿Estás bien? ―yo volteé y lo vi, era un hombre joven, de cabello negro, barba y bigote, con camisa, pantalón y botas, llevaba una mochila y una escopeta en la mano. Quizá debió haberme dado miedo, pero no sé por qué su rostro bondadoso me inspiró confianz

La Cata (Capítulo X)

LA CATA (CAPÍTULO X) (Capítulo I) (Capítulo II) (Capítulo III) (Capítulo IV) (Capítulo V) (Capítulo VI) (Capítulo VII) (Capítulo VIII) (Capítulo IX) Después de un largo día de trabajo y en espera de que llegara la tarde para salir con Ernesto, resultó que terminé antes de lo que esperaba. La verdad me daba pena que me pasara a traer, porque estaba yo a pocas cuadras, a penas a tres de mi trabajo, y ni modo que yo no pudiera caminar un poco, pensaría él que soy muy comodona. Pero..., y si ya estaba cerca, podría sentir que lo estoy rechazando. Así que mejor decidí llamarlo. Lo busqué ente mis contactos, marqué, y esperé al teléfono a que me contestara. La verdad tardó un poco, me dio un poco de pena que estuviese ocupado o viniera manejando, pero en eso, respondió: ―Hola. ―Hola Ernesto, ¿qué tal?, ¿cómo estás? ―Bien gracias, y tú. ―Bien también gracias. Te cuento que ya he salido de trabajar. ―¡Saliste antes! ―Solo unos diez minutos. ―Fabulo

Él se olvidó

Él se olvidó de mí, mientras yo solo pensaba en él, Él se olvidó del mundo, mientras él era mi mundo, Él se olvidó de mi cariño, mientras yo solo lo quería a él, Él decido emprender un nuevo camino, mientras los caminos de mi vida solo me guiaban a él, Él decido un nuevo amor, sin importarle que mi único amor fuera él, Es en ese momento cuando el corazón llora, cuando las palabras se clavan profundas y dejan un mundo sin color, Es cuando todo se va de apoco, ahora duele pensarlo, pues cada recuerdo es una nueva lágrima, cada sonrisa que me regaló, es un cuchillo que se hunde y hace sangrar el corazón, Cada recuerdo de su voz me rompe en llanto, Pero debo dejarlo ir, así tuvo que ser, yo quizás llegué a sentir amor, mientras él solo compasión, Ángel llévate este dolor y no vuelvas a mí, La soledad y el perdón han llegado y todo el sufrimiento debe tener un fin con un inicio sin pausas, tal vez solo despedidas, vuela alto y renueva tus alas, yo quizás repare las mías y algún d

Sangra el folio (Corazón Negro)

Sangra el folio Un papel, un bolígrafo y yo Un rap de fondo para inspiración Escribir y un poco de imaginación Se convierte en la salvación De un alma buena que antaño al lodo cayó; Gritando hoy en papel lo que su voz ocultó Escribo y escribo lo correcto, puras tonterías Hasta que el folio rompo con mis heridas La sangre cae sobre el papel, llorando lo que oculté Lágrimas de sangre y fuego, mi alma hacen arder Sangra el folio, palabras escribe la sangre al caer Gritando en sus letras lo que callé ayer Una persona que yo quería, casi moría frente a mí Salvarla sabía que no podía, mi corazón se detuvo ahí Pero ser fuerte tenía, porque los demás confiaban en mí Alguna vez yo quise morir, por una tristeza que yo sentía Pero escuchar a alguien que quieres decir eso, quién lo diría Aquel día mi sangre entera se helaría Me tocó ver llorar tristemente a alguien que yo quería,  Por la presión que ejercía un oscuro sistema de corrupción Es u

Si tan solo hubiera sido más veloz...

Si tan solo hubiera sido más veloz... Me puse mi playera roja favorita, y me preparé para salir aquella noche a pasear a Basu, mi perro. Al salir noté que estaba bastante nublado, y caían algunas gotas de lluvia, pero no muchas.  Caminé varias cuadras calle arriba, cuando noté como que un carro me estaba siguiendo con las luces apagadas. Vi si había alguien más en la calle, pero no había nadie. Iba en la esquina, pero el restaurante que había ahí estaba cerrado, pasé frente a la Iglesia, pero todas las puertas estaban cerradas. Yo caminaba intentando recordar un lugar que estuviese abierto a esta hora, pero no encontraba ninguno. Caminé más arriba, pero la librería también estaba cerrada. El carro venía despacio siguiéndome, pero volteé, y noté que notó que yo ya había notado que me seguían. En ese momento me dio mucho miedo. Traté de caminar más rápido, tratando de recordar si había un negocio cerca que estuviera abierto a esta hora. El carro encendió entonces sus luces, y em