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Mostrando las entradas etiquetadas como Vacío

Qué solos se quedan los muertos

  Cuando, después de un fatal e infortunado accidente, de una implacable enfermedad o de cualquier otro acontecimiento trágico de la muerte de un ser querido, nos vemos en el doloroso trance de separarnos físicamente de él, qué profunda sensación de tristeza nos invade, no solo por la dura realidad de su ausencia definitiva, sino por el hecho de dejarlo totalmente solo en el silencio conmovedor de un cementerio; qué lacerante vacío se vivirá en adelante en el seno familiar al que le dio alegría y felicidad con su presencia. Pero dice un refrán que Dios da la llaga y da la medicina, y tal expresión encierra una verdad incuestionable, porque aquella amargura provocada por la muerte del ser querido, aquella situación de angustia que creímos inconsolable, a medida que el tiempo transcurre, va apoderándose de nosotros un sentimiento de resignación y conformidad, la herida va cicatrizando porque cada vez vamos llenándonos de es tranquilidad espiritual que solo Dios puede darnos. De todos...

Un aliado infalible

  Cómo lloramos a un ser querido que se va para siempre. Cómo nos duele su partida pensando que jamás nos resignaremos a perderlo. No podremos acostumbrarnos a su ausencia ni consolarnos nunca porque su muerte nos deja un doloroso vacío imposible de llenar.  Pero a medida que los días pasan y casi sin percibirlo, nuestro dolor se va atenuando, la conformidad poco a poco va invadiendo nuestro ser, la herida va cicatrizando hasta llevarnos al momento de aceptar la realidad. No cabe duda que el tiempo es un aliado poderoso que ayuda con su paso a aliviar nuestra pena y a disipar nuestra tristeza, diluyéndola lentamente hasta darnos la tranquilidad espiritual que necesitamos. La pérdida de un ser querido, de alguien que es parte de nuestra propia vida, es uno de los golpes más duros que podamos recibir, por eso sacude la totalidad de nuestros sentimientos hasta hacernos llegar a pensar que difícilmente nos recuperaremos, pero Dios, Todopoderoso, con su infinita misericordia, nos d...

¿Por quién doblan las campanas?

  Con la profunda angustia hecha un nudo en la garganta, y a veces, con la dolorosa sorpresa de una muerte inesperada, llega la separación física de un ser querido, dejando en el corazón de todos los suyos, la profunda pena de su ausencia y un doloroso vacío imposible de llenar. Pero ni modo, ante los designios de nuestra Creador, nada puede hacerse, sino aceptar con resignación su voluntad y agradecerle el privilegio de habernos permitido vivir y disfrutar de esa dádiva divina, por el tiempo que Él decida concedérnosla, porque cuando la hora llega, no hay poder humano que pueda retrasar el reloj que marca la duración de nuestro destino. Cuando el final se presenta de manera inesperada, conmociona los más profundos sentimientos de la familia, sacude violentamente las fibras más sensibles de quienes estupefactos y acongojados, ven partir al amigo que se va de manera imprevista, a la hermana que no tuvo tiempo de despedirse, al ser querido que sin decir adiós se va para siempre, deja...

Llanto desde el Silencio

LLANTO DESDE EL SILENCIO Tantas cosas hay que quisiera decirte Fue doloroso la última vez que te vi irte Hoy, aunque tenga ganas ya no puedo escribirte Quiero que sepas que te amo, yo nunca quise herirte Que al menos me recuerdes hoy quisiera pedirte Saber que nunca te volveré a ver Ha sido el peor error que he podido cometer Yo solo he querido lo correcto hacer Y con decisión arrancarte de mi ser Pero contra el amor no se puede contender Quiero volver a reír como junto a ti reía No creí que en un arrebato de culpa te perdería Mi mundo hoy nublado como una eterna noche fría Lluvia cae de mis ojos en mi permanente agonía Gota a gota, sin ti, mi mundo se vacía Mi mundo se oscurece en sombras sin ti Los truenos en la lejanía anuncian la tempestad para mí ¡Siento que no podré salir de todo esto si tú no estás! La tormenta trae llanto, mis lágrimas inundan todo aquí Me desgarra de dolor la culpa de negar mi amor por ti Necesito tu abrazo, tu aliento, ¡no volveré a ser yo misma si tú te vas!...

Infinito

Una noche más y un suspiro entrecortado, Marcaron aquella lágrima atorada con mil preguntas para sí, Un día con emoción pasajera,  Una hora de sonrisas muertas, Un segundo que agoniza en la espera, Una ilusión que se congela en primavera, Todo quedó a la deriva de ese intento fallido, Todo quedó lejos del olvido y más que ausente en su mente, Sueños rotos y angeles caídos, Dolor entre cada palpitar de su corazón malherido, Fuerzas agotadas y una carcajada barata, Pensamientos suicidas y armas letales, forman  heridas preocupantes que señalan finales alarmantes, Manos sin poder escribir y palabras sin poderse decir, Rosas que espinan y se clavan en la piel,  Unos ojos infinitos sin poder ver, Ahoga sus gritos de dolor tras esa cara sin preocupación, Oculta su pesar tras esa patética personalidad,  Mira al cielo y pide un favor, sabiendo que allá arriba nadie escuchará su petición, Se llena de ira y ya no pide perdón, Se llena de rabia y solo dic...

El día de los muertos

Con los lirios del recuerdo y coronas de sollozos todos visitan sus muertos  con lágrimas en los ojos. El manto de la tristeza cubre rostros compungidos que están llorando la ausencia de sus seres que se han ido. Es el día de los muertos  que en la paz del cementerio fríos, pálidos y yertos están durmiendo el sueño eterno. Florencio Mendoza Granados San Antonio Huista, Huehuetenango, Guatemala 1 de noviembre de 2019

Arrepentimiento

Mi copa que está llena de vacío  puede un poco saber de mi tristeza, porque cuando el cristal mis labios besa también queda manchado del castigo. De mil sorbos bebí su inerte frío y mi cuerpo apuró su ansiada presa, mas el soplo fugaz de su belleza me pintó las arrugas del estío. Así agoté en derroche aquellos días  y siempre me confié que habiendo vino podría disipar las penas mías. Y acabó el carnaval, perdí el camino, y ahora apresurado en obras pías quiero darle otra ruta a mi destino. César de Médicis Escrito en febrero de 2008 Publicado el 24 de junio de 2019

Cabilación

Mi copa que está llena de vacío Puede un poco saber de mi tristeza; Porque cuando el cristal mis labios besa También queda impregnado de mi hastío De mil sorbos bebí su contenido Y mi boca apuró su amargo beso, El veneno alcanzó su cometido Y no tengo esperanza de regreso. Así siguió el derroche de los días Y siempre me confié que habiendo vino Podría disipar las penas mías, Y acabó el carnaval, perdí el camino, Y ahora apresurado en obras mías Espero cambiar ruta a mi destino. César de Médicis