Cuando, después de un fatal e infortunado accidente, de una implacable enfermedad o de cualquier otro acontecimiento trágico de la muerte de un ser querido, nos vemos en el doloroso trance de separarnos físicamente de él, qué profunda sensación de tristeza nos invade, no solo por la dura realidad de su ausencia definitiva, sino por el hecho de dejarlo totalmente solo en el silencio conmovedor de un cementerio; qué lacerante vacío se vivirá en adelante en el seno familiar al que le dio alegría y felicidad con su presencia. Pero dice un refrán que Dios da la llaga y da la medicina, y tal expresión encierra una verdad incuestionable, porque aquella amargura provocada por la muerte del ser querido, aquella situación de angustia que creímos inconsolable, a medida que el tiempo transcurre, va apoderándose de nosotros un sentimiento de resignación y conformidad, la herida va cicatrizando porque cada vez vamos llenándonos de es tranquilidad espiritual que solo Dios puede darnos. De todos...
Blog de Escritores. Literatura, novelas, poemas, periodismo, reflexiones y más. Disfruta de nuestros escritos de amor, pasión, terror, política, deporte, reflexión, ficción, épica y otros temas. Writer's blog. Literature, novels, poems, journalism, reflections and more. Enjoy our writings of love, passion, terror, politic, sports, reflections, fiction, epic and other topics.