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Mostrando las entradas etiquetadas como Desvelo

Inocentes animalillos

Hacemos algunos que por la noche no podemos conciliar el sueño si por ahí, cerca de nosotros, está funcionando el reloj de mesa o de pared, una gotera cayendo sobre un objeto, un zancudo volándonos cerca del oído, o un grillito gritando. Le ponemos tanta atención a cualquiera de ellos que terminan deseperándonos, quitándonos el sueño. Por mi parte, cuando esto sucede y hasta donde me es posible, me levanto a la hora que sea para evitarme la molestia desesperante de estar oyéndolos. Si es un reloj con su clic, clic, interminable, lo voy a refundir lo más lejos posible, lo meto entre trapos o debajo de algún trasto o cajón; si es una gotera con sus toc, toc, constante, pongo trapos donde cae o trato de suavizarla de alguna manera; si es un zancudo con su rrrrrrr intolerable, me lo velo para acabar con él a como dé lugar y si es un grillo con su necio rit, rit, rit, como no soy amigo de matarlos, trato de localizarlo y capturarlo para luego expatriarlo, aunque a veces tengo que sa...

Una noche de vigilia

Una de estas noches, cnasado de la dura jornada del día (pa'qué tan trabajador) y con la mejor intención de recobrar energías recetándome una de las más amplias dormidas de esta época de variante temperatura, tranquilamente me emtí a la cama sin siquiera imaginar lo que me esperaba. Ni bien apagué la luz, un desventurado y trastochador zancuidito, entre la oscuridad de la noche llena, rondando mi cabecera, rompió el silencio con su monótona y desperante canción, según él, para adormecerme. Por su parte el grillito, un poquito más distante, principió a pitar un interminable partido de fútbol, posiblemente del camponato de animalitos nocturnos; lo cierto es que "entre ambos" me espantaron de tal manera el sueño, que, como sucede en estas situaciones, pme puse a pensar un montón de cosas porque con la presencia de tan impudentes serenateros no podía conciliar el sueño. Pensé, por ejemplo que, cómo no se cansaban estos animalitos y tantos más -y todavía los tr...