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Mostrando las entradas etiquetadas como César de Médicis

Arrepentimiento

Mi copa que está llena de vacío  puede un poco saber de mi tristeza, porque cuando el cristal mis labios besa también queda manchado del castigo. De mil sorbos bebí su inerte frío y mi cuerpo apuró su ansiada presa, mas el soplo fugaz de su belleza me pintó las arrugas del estío. Así agoté en derroche aquellos días  y siempre me confié que habiendo vino podría disipar las penas mías. Y acabó el carnaval, perdí el camino, y ahora apresurado en obras pías quiero darle otra ruta a mi destino. César de Médicis Escrito en febrero de 2008 Publicado el 24 de junio de 2019

Tal vez

No pido que me quieras, si no puedes, tal vez obviando algunos mis defectos, y sin dejar de hacer lo tú debes, pudiera merecer yo tus afectos. Que al fin y al cabo, amor, que en esta vida  así como en el cielo o en este mundo no encontrarás un alma tan perdida ni santidad de modo tan rotundo. Tan sólo es el amor el que concede  la justa proporción que aún escasa nos da la humanidad que amar no puede y pone en el final medida rasa. Si fuera como tú la suerte mía tendría más de mil y un encanto  y nada de pedir perdón tendría por tanto error y tanto desencanto. En fin, así yo soy y aquí me tienes con mi bien y mi mal aparejados y así la luz me invade cuando vienes sabiendo de antemano tus enfados. César de Médicis 18 de junio de 2019

Desconsuelo

DESCONSUELO Tengo llenas las manos de un vacío infinito que les caben los vientos y las olas del mar la tersura del cáliz de una flor necesito y al vacío de mi alma con afán le repito que la magia de un cuento con pasión va a llegar. Paso noches enteras a la luz de la luna esperando una estrella con sublime emoción `pero el día ya llega y no viene ninguna y quedito le pido a la vieja fortuna que me de un largo sueño con su amada visión. César de Médicis

Despedida

DESPEDIDA A don Javier Alaminos. Nació de casta brava en sangre mora bajo la noche azul de negro cielo y escogió bajo el manto de su aurora una frágil visión y emprendió el vuelo. Apresurando el paso sin demora fue y dijo con sabia en su desvelo modelando del volátil pensamiento su deseo tenaz de firmamento. Mas la vida es así, jamás persiste acción que como humano, yo conozca lo vivido ya fue y lo viviste aun con fino amor, fatal te embosca, la cruda realidad de que ya fuiste aun queriendo ser y así de tosca le fue la realidad sin mas rodeos no entiendo su amor ni sus deseos. César de Médicis

Abril

ABRIL Rasgando de la noche el terciopelo Van naciendo las huellas de la luna Y luego agujerando el negro cielo Se asoman las estrellas de su cuna La noche con la imagen de su pelo Envuelve lo fugaz de mi fortuna Y espera con afán que mi desvelo Tenga claro su espejo en la laguna Solo es una ilusión ese momento Un fugaz espejismo como espero Que yo pueda robarle al firmamento Tan solo para mí, fugaz lucero Que nacido de Orión, con sentimientos, Puedan darle a mi rima un derrotero. César de Médicis

1812

1812 En los votos perpetuos  de Sor María del Carmen Gutiérrez Sor Lirio era una monja que tenía la plenitud del alba en los veranos y el paso del rosario recubría las huellas nacaradas de sus manos Era la paz, sosiego de convento ni un soplo le turbaba su tarea tan solo le asaltaba el pensamiento; que el que piensa en el bien, también lo crea. Mas la turba feroz rompió el encanto, las huellas del corcel, cañón y espada corrieron sin cesar y vino el llanto bañando los despojos de la nada. Fue tiempo de dolor, fatal destino el hambre era tenaz y señoreaba cesó el fragor, sucumbe borodino y agrega el mal al mal que asediaba Aquella chica que sin afán rezaba salió sin bacilar al sufrimiento se perdió en el dolor que mitigaba y la incluyó en su noche el firmamento. Pues esta vez la nota de su canto no volvió a la clausura pues oía un claro repicar y mientras tanto se extinguió en el fulgor detrás del día. Cé...

Sima

SIMA A Mineral del Chico Pachuca, México Prefiero la montaña silenciosa, vestida de enigmáticos verdores  a ser un nadie en calle bulliciosa lejano del helecho y de las flores; pisando el musgo en caminata ociosa, para saber del cedro sus amores, puedo ver su fruto en la maraña que presagia pared de una cabaña Asir con estas manos temblorosas las femeninas curvas de la rama el conseguir que, siendo tantas cosas ceda mi amor sobre la agreste rama y luego con caricias misteriosas  me dé de su arrebol la rauda flama para entibiar el cuerpo de la roca que emerge como el beso de una boca. César de Médicis

Despecho

DESPECHO A quien vi en Puerto Rico Tú te jactas que te quiere por un pasajero encanto y no atinas que entre tanto aquél que por ti se muere nunca en la vida lo hiciere si no es buscando la unión ya que antes que el corazón ansía tu anatomía pues nunca verás el día en que esta no sea razón César de Médicis

Mar Abierto

MAR ABIERTO Bregando en la marisma del pasado mi proa no le acierta a un punto fijo y mientras a la playa me dirijo me alegro de olvidar lo abandonado. Insisto hacia la vida de olvidado, aspiro a nuevas redes en mi alijo, la libertad del mar es la que elijo sin ser aprisionado a un ser amado. Vivir del mar, del sol, de la añoranza del arena que esculpe con esmero la roca que da sombra a mi esperanza y empezar el final de mi sendero majado por la brisa en lontananza asido a la vejez de mi velero. César de Médicis San Juan de Puerto Rico 1960

Prólogo

PRÓLOGO No trates de buscar amén del verso una jungla de rima desbordante donde puedan saber si soy perverso o si me gusta ser vulgar amante. No siempre me retrato en lo que pienso ni mi alma se aposenta en lo que escribo, soy más libre que tú, voy a lo inmenso y me agrada vivir no medio vivo. Tan sólo quiero darle a tu jornada, si a falta de luz te vuelves ciego un poquito de humana pincelada más cuando torpe te aprisiona el ego. Es más alto el amor, traspasa el cielo, Que enanas ambiciones con sus rosas; nos es más fácil vivir cual fiera en celo que botar la basura y no ser cosas. Yo escribo para ti, que unido al suelo no puedes aspirar a las estrellas yo que aprendí a volar a veces vuelo por hacerte sentir que hay musas bellas. No trates de vivir igual que el resto gastándote en exigua primavera pues le llaman triunfar teniendo incesto con eso que vivido va en quimera. Que letras que van, querido andante, no te p...

Ser amado

SER AMADO Amar y ser amado, ansiada meta motivo de soñar perpetuo encanto; pero se quiere saber qué tanto y cuánto pues siempre la duda al alma inquieta. Y en la brega buscando fracasadas, las almas el elixir misterioso a costa de la dicha y el reposo han pagado al amor por ser amadas. Es que el pobre mortal busca medida de cuánto amor bastó por crear los cielos y encuentra que la marca está perdida. Y aún deshojes todos tus anhelos, que así como es el alma y es la vida igual son egoísmo, amor y celos. César de Médicis Agosto de 2008

No te equivoques

NO TE EQUIVOQUES Si ves que atardecido el sol se esfuma y pinta al cielo con pálidos retoques o ves la blanca toca de la espuma ten cuidado, mi bien, no te equivoques. No te equivoques, que solo una sonrisa, no basta para hacer grandes amores no hay nada de especial tras de la brisa ni en la corola tersa de las flores. Ten en cuenta que acaso cuando toques una piel con color de primavera es posible que solo te equivoques pues cual toda estación tendrá quimera. Un niño será hoy; mañana anciano un río no es el mismo cada día un amor podrá ser después lejano sin la vana ilusión que ayer tenía. Lo más bello está en ti, tras tu mirada como sepas sentir será el paisaje, tú sí puedes pintando de la nada hacer para ti misma aquel celaje... César de Médicis

Sin Rumbo

SIN RUMBO Tengo tiempo guardado para hilarte un poema, un trocito de cielo para hacerte una flor un suspiro de estrellas para hacer tu diadema y al final de la noche que en la vela se quema abrazarte de aurora con un canto de amor. Tantos besos que guardo para darle a tus manos el color de mis labios al color de tu piel; tengo versos de niño de minutos lejanos para darle al delirio de tus ratos mundanos la ilusión de acuarela con distinto pincel. Pero cómo encontrarte si perdí tu camino, si perdí aquella carta que jamás contesté y esperando que a mi alma encontrara un destino transformé mi blancura en torrente mesquino y en aquella jornada tu velero se fue. César de Médicis

Emoción

EMOCIÓN A mi madre Heroína de un cuento ribeteado de llanto, donde pudo el rocío transformarse en sudor, en que sola la luna escuchando tu canto entendió tu secreto entre rimas de amor. Yo escuché por las noches de tu triste guitarra el arpegio sediento de lejana ilusión; y formando un torrente enredado en la parra vino y canto escribieron una nueva canción. Mas mis huellas pequeñas recorriendo las tuyas a pesar que por niño no podía entender; escuché de los cielos un millar de aleluyas como pago al sollozo y al dolor de mujer. Y se fueron los años y murieron los días y aquí en el horizonte con profunda emoción, veo todas las noches tras de las serranías que te has vuelto un lucero que me dio el corazón César de Médicis 30 de junio de 2006

Verdades

VERDADES A mí engañarme es fácil, lo aseguro porque jamás rebusco entre papeles queriendo yo encontrar datos infieles y no te hago jurar ni yo te juro. Lo nuestro tiene aquello de conjuro con algo de verdad entre otras mieles, con el vacío igual de cascabeles y estímulos sin par por lo inseguro. No tenemos los dos igual destino, el vivir es el hoy apasionado y en cuanto a separar nuestro camino jamás en nuestra agenda ha figurado nada más que si quiere lo divino cuando venga tu adiós te habré olvidado. César de Médicis

Suerte

SUERTE Se enamoró de ti perdidamente, aquel rufián de amor tan consumado y por pagar tu cuerpo se ha tornado en un perverso ser y un delincuente Así con creces paga aquel demente perdiendo el don de ser tan conservado y por pagar tu cuerpo se ha tornado en un perverso ser y un delincuente Y qué puede esperar si apasionado, el que pierde la fe en ti se invierte finaliza su vida quebrantado Pues confiado en tenerte, se ha perdido por lo poco o lo mucho que le has dado y por tonto tener nunca ha tenido César de Médicis

Presagio

PRESAGIO Mezclada entre el bullicio de chiquillos una joven mujer, por cierto, esbelta busca calmar al grupo en la revuelta al bien de sus amores y los míos. Dijeron que un rufián ha descubierto, un precioso botín de tres canicas y acusado de robo por las chicas le persiguen las turbas hacia el huerto. Nada se hace esperar, el dueño insiste, que pague su alevosa osadía, ¡Que alcancen al ladrón, la bolsa es mía! aquel con vehemencia se resiste. Sumido entre la gresca y la reyerta un chicuelo de apenas quince abriles, pide paz y cordura entre los miles para oír sin el decir es cosa cierta. Alguien clama con fuerza, llora y grita: ¿Quién se piensa que es él para guiarnos? tenemos una ley y en ella fiarnos es la auténtica voz que nos limita. Pero él vuelve a insistir en la defensa; ¡No procuren herir al compañero! Si le dejan hablar será el primero en pedir una poca recompensa. Mas la joven mujer sin tener dudas toma al ...

Azul

AZUL La magia de tu azul, eterno cielo, es sólo lo que queda permanente pues nubes afanándose en su vuelo te tornan cada día diferente. Así no luce igual ninguna aurora, ningún atardecer, ningún celaje; igual cielo es distinto cuando llora que cuando se arrebola en su ropaje. Azul, por siempre azul también la noche te da la eternidad en su agonía tienes tanto de estrellas encendidas que le cuesta despertar al día nacido en enaguas extendidas de una aurora que va a cerrar su broche César de Médicis

Décimas

Décimas De qué te jactas bribón si decoro no has tenido al dejar en el olvido tanto de tu corazón por conseguir la ocasión no has oído a tu conciencia ante la rauda inminencia del castigo a tus maldades sigues fingiendo bondades a costa de tu indigencia. Todos sienten compasión a tu fingida sonrisa sin saber que van de prisa a tu afilado aguijón quien con alguna ilusión no ha perdido entre tus redes si traicionas cuando puedes con flamada osadía sin temor que llegue el día en que el castigo te lleves César de Médicis

Misa de 11

Misa de 11 Aconteció que un día sin campanas con paso sosegado y silencioso corona la novicia sus mañanas rindiendo su inocencia al Poderoso. Un algo de fugaz se presentía así como se fuga el tiempo mío; fue lento el esperar, mas llegó el día cargado de oración y de rocío. Qué tierna tu silueta, breve encanto, qué cumbre de certeza y energía; qué ganas de gritar padece el llanto qué enorme se agiganta mi agonía. No sé ni para qué yo te lo cuento, qué puedo yo saber del alma eterna si de lo inmensurable apenas siento, que puedo yo saberte fuerte y tierna. Mas algo irreal parece a mi flaqueza que habiendo tanto mal en nuestra esencia se pueda aún tener con  gran certeza pobreza y castidad con obediencia. César de Médicis (a su hija mayor) Bucaramanga, Colombia 25 de enero de 2005